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lunes, 26 de marzo de 2012

Descubriendo la Sierra Pintada, Mendoza, Argentina

La etapa San Rafael del viaje me iba a deparar un par de buenas sorpresas, la primera fue el descubrir que había más allá de la Cuesta de los Terneros, pequeña travesía que pasa sin mayores atractivos cuando uno circula entre San Rafael y Malargüe por la RN144, por aquí tan sólo un par de curvas, unas buenas vistas desde lo alto y nada más. Nada más si uno va con a mirada fija hacia adelante, porque a mano derecha se abren caminos que te sumergen en un mundo muy activo, colorido y desconocido, la Sierra Pintada con sus tonos rojizos, ocres y verdosos, su desierto florido, sus cáctus con bellas flores, la vía abandonada desde el principio de los tiempos que nos regala un hermoso túnel con miles de murciélagos en línea de largada, cerros de piedra que permiten subirlos en 4x4, con una conducción experimentada, como la del Amigo Bruni, de Bruni Aventuras, referente obligado para travesías con dificultad en la zona. Desde arriba se divisan ríos encajonados, minas de uranio celosamente vigiladas y escondidas, cóndores, arañas y pequeños reptiles, ya abajo y por el lecho de los arroyos El Tigre y La Pintada, paredones rojizos con sus cañas características marcan un contraste que impacta.
La estación Los Terneros aparece de la nada, un par de casas ocupadas, un vagón que supo transportar agua y quedó desde siempre en ese sitio, carteles que indican un peligro ya extinguido y la soledad característica que acompaña a estos abandonos ferroviarios. La vuelta a la ruta 144 nos introduce en las Salinas del Diamante, pequeño emprendimiento que permite las visitas y que muestra lo duro del trabajo en la sal. Hasta aquí la primera parte de la aventura que continuará con el Volcán Diamante y el Dique Agua del Toro, motivo de los próximos post.

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